Erice

Castillo de Erice Castillo de Erice

 

Erice, en la provincia de Trapani, se encuentra sobre el homónimo monte rodeada por una bellísima pineda. Esta sugestiva ciudad de aire medieval, fue fundada por los élimos y abandonada más tarde por los pueblos que la conquistaron, para resurgir más tarde a manos de los normandos que construyeron un hermoso castillo sobre la parte más alta de la ciudad, denominado Castello di Venere que tenía función defensiva contra los ataques de los enemigos. Éste se levantó en el lugar donde yacían las ruinas de un antiguo templo en el que los romanos adoraban a Venus (Venere en italiano).

Desde aquí se observan unas maravillosas vistas, entre otras, de Trapani, de las islas Égadas y de la Torretta Pepoli, característica construcción de estilo morisco situada enmedio de la vasta vegetación del Monte Erice y que ha sido restaurada recientemente. Además, cuando el tiempo lo permite, es posible ver a lo lejos Túnez y la isla de Pantelleria. En la parte alta de la puerta de entrada al castillo, cabe destacar la presencia del escudo de Carlos V de España. Los normandos, además, abrieron tres nuevas puertas de acceso a la ciudad (Porta Carmine, Porta Spada y Porta Trapani) sobre los muros de la fortaleza que la protegían que había sido construída tiempo atrás por los fenicios. Dicha muralla aún es visible en algunas zonas, siendo la parte mejor conservada la que se observa en la Via dell’Addolorata, entre la Porta Carmine y la Porta Spada.


Sus estrechas calles se caracterizan por estar hechas con piedras y caminando a través de ellas, se podrán encontrar numerosas iglesias y monasterios (¡Erice cuenta con más de sesenta!), y entre todas caben destacar las siguientes: la hermosa Iglesia Madre, muy cerca de la Porta Trapani, construída con restos del antiguo templo y principal iglesia de Erice; la Iglesia de Santa Orsola, con su estupenda nave central en puro estilo gótico; cerca de ésta se alza la Iglesia San Antonio, que ha sufrido varias transformaciones a lo largo de los siglos; la Iglesia de San Martino, que fue obra de un sacerdote, arquitecto y escultor del lugar; la Iglesia de San Giuliano, realizada por los Normandos; la Iglesia de San Cataldo, que siglos atrás fue la iglesia principal de la ciudad; y la Iglesia de San Giovanni Battista, en cuyo interior se conservan preciosas estatuas dedicadas al Santo.


Vale la pena realizar también una visita al Museo Cordici donde están expuestos numerosos hallazgos arqueológicos, obras de arte, manuscritos e incunables.

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